3 de los errores más comunes en las vitrinas de tiendas

Nuestra especialidad es la web. Pero hay muchos elementos en el mundo físico con los que podemos hacer una analogía y brindar algunas recomendaciones. El frente de un negocio es un perfecto ejemplo.

Las vitrinas o exhibiciones de locales comerciales son como el homepage de un sitio web. Ambos generan la primera impresión que marcará a nuestros clientes. En una tienda la idea es que la vitrina atraiga al cliente a entrar y posteriormente a comprar. En la web, el homepage debe igualmente atraer al usuario a continuar navegando y posteriormente generar una conversión (puede ser una venta, suscripción o cualquier otra acción).

Una ventaja que tenemos en la web, es la de evaluar los porcentajes de rebote o el bounce-rate. Esta es una estadística que nos permite analizar qué usuarios abandonan un sitio web de inmediato. Desafortunadamente en las tiendas es muy difícil saber quienes salen corriendo después de ver tu exhibición.

¿Qué podemos hacer para evitar los rebotes?

Otra técnica de la web para mejorar ventas o conversiones son las pruebas A/B. Estas consisten en realizar dos diseños, publicarlos en paralelo y evaluar con cual se obtienen mejores resultados.

A pesar de que en una tienda no podemos probar diferentes diseños de vitrina en simultaneo (a menos de que contemos con más de una sucursal), vale la pena llevar un conteo del promedio de visitas y ventas diarias cada vez que se hacen cambios en el frente.

Por nuestra parte, hemos listado algunos descuidos fatales errores que siempre se encuentran en negocios.

1. El maniquí desnudo

Hasta Don Draper los ignora

Todos lo conocemos, así que no hay mucho que explicar. Los clientes que ven una exhibición sin ropa solo pueden pensar que no hay mucha mercancía que mostrar adentro. Sugerimos que si no se ha decidido cómo vestir al maniquí, es mejor guardarlo.

2. La cuadrilla de reparaciones

Queremos ver los empleados adentro y no alabando White Walkers

Nuestra naturaleza es de apreciar cosas agradables a la vista, sin la necesidad de ver como se construyen. Por ejemplo, en el homepage de tu sitio web no sería muy atractivo colocar una foto del programador sentado frente a su computadora mientras se desconecta del mundo con sus audífonos. Te felicitamos por querer mantener tu exhibición en perfecto estado, pero trata de hacerlo después de cerrar el negocio o antes de abrirlo.

3. La oferta eterna

El jóven borroso no se deja engañar

Siempre hay tiendas por las que pasamos repetidas veces y con el tiempo empezamos a ignorar. Por lo tanto cuando notamos un cambio volvemos a mirar a ver qué tiene nuevo para ofrecer. Si ese cambio viene acompañado de una oferta es muy probable que entremos a ver que tan buena es la rebaja. Si los precios son los mismos de siempre, no solo salimos de la tienda sino que también la marcamos en nuestro subconsciente como una tienda que le gusta jugar con nuestras ganas de ahorrar. Por eso es importante mostrar ofertas solo cuando sean significativas y marquen una diferencia. A todos nos gusta pagar menos, así que es bueno hacerle saber al cliente que la próxima vez que pase por el frente de tu negocio tal vez no corra con la misma suerte.

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