5 pasos para contratar un diseñador

Cada día diferentes empresas y personas independientes tienen más necesidades relacionadas con el diseño para llevar a cabo sus proyectos. En mi experiencia he aprendido que la clave del éxito suele estar en la elección de la persona indicada.

Foto: dirtymouse.co.uk

Personalmente he podido experimentar todos los puntos de vista: desde contratar un diseñador para mis proyectos, contratar un diseñador para trabajar conmigo para proyectos de mis clientes e incluso he podido ofrecer directamente los servicios de diseñadores aliados. Esto me ha permitido señalar algunos puntos importantes que pueden contribuir a la receta para el éxito.

*Estas recomendaciones también pueden ser de gran ayuda para diseñadores que deseen mejorar sus oportunidades.

 

1. ¿Para qué lo buscas?

En otros tiempos todo se podía englobar dentro del concepto de diseño gráfico. EL mundo ha cambiado, ahora existen más tareas que requieren de profesionales del diseño, lo que ha llevado a muchos a especializarse en diferentes áreas.

Foto: martymccolgan.com

Si tu proyecto es en un medio digital, por ejemplo la creación de un sitio web, lo ideal sería contratar un diseñador web. Esto no significa que un diseñador gráfico especializado en medios impresos no vaya a hacer un buen trabajo. Sin embargo, aquel especializado en web es mucho más probable que esté actualizado en cuanto a nuevas tendencias, que trabaje mucho más rápido y que maneje los costos de sus servicios de forma estandarizada.

“Es importante tener claro qué necesitas, ya sea un logo, una animación, un sitio web, un volante o cualquier otra cosa que te pueda solucionar un diseñador.”

 

2. ¿Conoces su portafolio?

Suponiendo que necesites alguien que diseñe un logo para tu empresa, es muy poco probable que los posibles candidatos tengan a la mano un diploma que lea algo como “Honor al mérito en diseño de logos”. La mejor forma de saber si es un verdadero especialista es viendo trabajos que haya realizado anteriormente. No importa si son trabajos para grandes clientes o si son proyectos personales de la universidad, lo importante en este caso es que estos trabajos sean de gran calidad.

“Un diseñador que no tenga trabajos anteriores que te pueda mostrar, lo más probable es que no esté muy orgulloso de sus habilidades.”

 

3. ¿Su estilo es tu estilo?

Es probable que hayas encontrado un gran diseñador con un portafolio impresionante, pero si el logo que necesitas es para un escritorio jurídico tal vez no sea recomendable que contrates a un diseñador con un portafolio repleto de artes para discotecas, marcas de patinetas y bandas de heavy-metal.

“Los grandes diseñadores dejan su huella en todos sus trabajos y a veces esa huella no es precisamente lo que buscamos.”

 

La tarjeta de presentación de mi psiquiatra de confianza. Foto:metal-archives.com

Por decirlo de otro modo, elegir alguien que tenga trabajos previos relacionados a lo que buscas le puede evitar a un abogado tener un paquete de tarjetas de presentación con su nombre cubierto en llamas y calaveras.

 

4. Por supuesto que importa el presupuesto.

Después de evaluar si el diseñador es el que necesitas para tu proyecto, tienes que hablar de dinero. Lo ideal es que la persona que contrata tenga un presupuesto asignado o al menos un monto tope para pagar por el servicio. Si el diseñador da un precio dentro de ese monto, perfecto. Si el diseñador cobra mucho más de lo que esperabas pagar, generalmente la mejor opción es buscar otro.

Algunos diseñan por solo un pan con mortadela
Foto: paradigmdesign.co.uk

Como buen empresario que eres, es probable que quieras negociar y obtener una gran rebaja. Esto no siempre funciona bien. Si te rebaja sospechosamente el costo inicial, es probable de que sin decirlo te esté rebajando la calidad del trabajo. En estos casos es mejor evaluar bien la situación. Algunos profesionales pueden proponerte una modalidad de pago mucho más cómoda, sin afectar sus honorarios. Otros pueden proponer una versión más básica del servicio, una opción viable, siempre y cuando te aclare las diferencias entre esa versión y la versión original.

5. ¿Qué te están ofreciendo?

Muchas veces se contrata sin tener grandes conocimientos sobre el proceso de diseño. Esto no tiene nada de malo, siempre que se tenga al menos la información básica y que el diseñador esté dispuesto a aclarar cualquier duda que tengas.

Algunos diseñadores solo les gusta trabajar para personas que tengan conocimientos avanzados y le den instrucciones muy específicas (generalmente hacen preguntas como “¿A cuantos puntos por pulgada?” o “¿De cuantos pixeles es ese contenedor?”). Si tu especialidad es totalmente ajena al diseño es bueno que busques un profesional que esté acostumbrado a explicar cualquier detalle que haga falta.

Independientemente de tus conocimientos, el diseñador debe plantear específicamente que tareas va a realizar en base al monto que está cobrando. De esta forma se pueden evitar dos errores comunes:

a) Pagar por trabajo de más, que ocurre cuando el diseñador ofrece un servicio muy completo y el cliente solo necesita algo básico. Esto lleva a que el cliente pague mucho más de lo que debería pagar, mientras que el diseñador a pesar de cobrar por el trabajo vea que se invirtió tiempo en algo que nunca se va a utilizar. Un caso podría ser el de un cliente que necesite digitalizar un logo para un sello de caucho y pague por el diseño de un logo animado en 3D.

b) Requerir de trabajo adicional no presupuestado, que ocurre a veces por falta de comunicación. Esto pasa en casos en las que el cliente no especifica absolutamente todo lo que necesita hacer o que el diseñador no da detalles sobre hasta donde llega su trabajo. A la final siempre queda alguien inconforme, ya sea el diseñador que tuvo que trabajar extra sin cobrar o el cliente al que se le incrementó el precio acordado del servicio.

Conclusiones

Todo diseñador sueña con que el proceso de su trabajo sea tan simple como el de un barbero: el hace su trabajo, uno le paga y luego decide si le gustó o no (generalmente al verse en el espejo de un ascensor rato después). El proceso de diseño es mucho más complejo.  A pesar de que se maneje una tarifa fija por un servicio, lo ideal sería que se retribuya por el tiempo invertido. El problema es que es sumamente difícil calcular con exactitud cuanto tiempo se lleva cada proyecto.

Para evitar inconformidades, lo mejor es dedicarle el tiempo necesario a la elección del diseñador y luego tener una buena comunicación. El cliente tiene que ser muy claro con lo que necesita y el diseñador debe ser muy claro con lo que ofrece, solo queda de parte de ambos de asegurarse que esto se cumpla antes de hacer negocios.

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